El Gobierno de España aprueba el proyecto de ley para evitar el desperdicio de alimentos

Fazla

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La aprobación del proyecto de Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario por parte del Consejo de ministros marca un hito significativo en España, ya que es la primera vez que se regula este tema de manera integral en el país. Esta ley, la primera de su tipo en España, tiene como objetivo reducir el desperdicio de alimentos y fomentar su mejor aprovechamiento.  

Se destaca que en el año 2020 los hogares españoles tiraron a la basura 1.364 millones de kilos/litros de alimentos, lo que representa una media de 31 kilos/litros por persona. El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, resalta la importancia ética y social de la ley, así como su contribución al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. 

La ley establece la obligación para los agentes de la cadena alimentaria de tener un plan de prevención de pérdidas y desperdicio que detecte dónde se producen esas pérdidas y aporte medidas, y una jerarquía de prioridades para el uso de los alimentos no vendidos, priorizando el consumo humano mediante donaciones a entidades sociales.  

Además, se establecen medidas para incentivar buenas prácticas en la cadena alimentaria, como la venta de productos imperfectos o la adecuación de fechas de consumo preferente. El Gobierno deberá elaborar un Plan Estratégico para la prevención de pérdidas y desperdicio alimentario, y se establece un régimen sancionador para aquellos que incumplan la ley. 

La relevancia de esta ley se fundamenta en la necesidad imperiosa de abordar el desperdicio de alimentos, un problema que tiene consecuencias económicas, sociales y ambientales. 

En términos económicos, el desperdicio de alimentos representa una pérdida considerable de recursos financieros, como lo señala el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, al destacar que el desperdicio supone una pérdida promedio de 250 euros por persona. Este despilfarro también tiene un impacto negativo en los agricultores y ganaderos, que invierten tiempo, esfuerzo y recursos en la producción de alimentos que luego son desechados. 

Desde una perspectiva social, el desperdicio de alimentos es una cuestión ética que llama a la conciencia de todos. En un contexto donde millones de personas en el mundo padecen hambre y malnutrición, tirar alimentos perfectamente aptos para el consumo humano es moralmente cuestionable. La ley busca concienciar a la sociedad sobre la importancia de reducir este despilfarro y fomentar la solidaridad a través de la donación de alimentos excedentes a personas necesitadas. 

En cuanto a las implicaciones ambientales, el desperdicio de alimentos tiene un impacto significativo en el medio ambiente. El proceso de producción, distribución y eliminación de alimentos desperdiciados conlleva la emisión de gases de efecto invernadero, el consumo de recursos naturales como agua y tierra, y la generación de residuos que contribuyen a la contaminación ambiental.  

En resumen, la Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario representa un paso importante hacia una gestión más eficiente y sostenible de los recursos alimentarios en España. Su implementación requiere el compromiso y la colaboración de todos los actores involucrados, desde los productores hasta los consumidores, para lograr un sistema alimentario más justo, equitativo y respetuoso con el medio ambiente. 

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